FICHA TÉCNICA



Título obra El canto de los grillos

Autoría Juan García Ponce

Dirección Salvador Novo

Elenco Elodia Hernández, Pilar Souza, Socorro Avelar, Virginia Gutíerrez, Emma Teresa Armendáriz, Héctor Gómez, Felipe Santander, Graciela Doring

Escenografía Antonio López Mancera

Espacios teatrales Teatro Orientación

Eventos Inauguración del Teatro Orientación

Referencia Armando de Maria y Campos, “El canto de los grillos en la inauguración del teatro Orientación”, en Novedades, 4 junio 1958.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Crítica teatral de Armando de Maria y Campos: El canto de los grillos

El canto de los grillos en la inauguración del teatro Orientación

Armando de Maria y Campos

    El ilustre escritor apasionado teatrófilo Salvador Novo inauguró el viernes por la noche el Teatro Orientación leyendo unas cuartillas antológicas sobre el teatro en general y su nacimiento en particular y también sobre el simbolismo y significado del nombre que lleva esta nueva sala de espectáculos que forma parte de la Unidad Artística del Bosque. Referirnos al breve y rico discurso de Novo; es inútil, porque todo cuanto de él se diga resulta pobre y pálido frente a la realidad magnífica de su bella prosa y de sus opulentas ideas. Ojalá que el gran escritor Novo, amante perfecto del teatro, publique en estas páginas de Novedades para regalo de sus lectores tan brillante pieza literaria. Después de Novo habló la señorita Concepción Sada, también sobre el mismo tema de la inauguración a que asistimos.
    Y en seguida se abrió la cortina para que gustáramos de las primicias como autor de un nuevo valor de la dramaturgia nacional, Juan García Ponce, viendo y escuchando su fresca y limpia comedia El canto de los grillos, que obtuvo un primer premio en concurso convocado por el Departamento del Distrito Federal hace dos años, y que lo reveló como un autor ancho, hondo y sólido porvenir. Lo reveló, digo, porque publicada esta comedia premiada por la Universidad Nacional, los amantes del teatro la conocimos antes de verla representada. Magnífica comedia de costumbres provincianas si se tiene en cuenta que es obra primeriza. A cada obra será justo siempre juzgarla en la hora en que fue escrita, y como primera producción

 

de Juan García Ponce, escrita por lo menos hace tres años, en los umbrales de su adolescencia, no tiene pero que ponérsele en cuanto a su arquitectura y desarrollo esquemático. Tiene un primer acto claro en su exposición, el segundo está lleno de interés porque en él se anudan varias anécdotas que el tercero resuelve en forma lógica dentro del plan que previamente se trazó el autor. Esto, por cuanto se refiere a la construcción de la comedia dramática de García Ponce.
    Aristarcos profesionales podrán no estar conformes con la tesis sentimental que plantea con sencillez, desarrolla con emoción y resuelve con derrotismo, el joven autor yucateco. Pero eso es cosa de su manera de ver la vida y de cierto pesimismo que él sabe porque llevará su ánima, o que puede ser artificial, producto de lecturas o de copia de la realidad que le inspiró. No satisface a todos el final de su drama, porque siempre es preferible que triunfe la felicidad y resplandezca el optimismo. Carlos Ponce considera que la vida provinciana es un pozo de conformidad y desaliento, aunque paradojal la afirmación, conforme más avance su vida y el sufrimiento se hinque más profundo en su ser, descubrirá que la vida es una fiesta de alegría si uno sabe encontrar en ella los goces que nos son necesarios para su disfrute.
    Una estampita de vida provinciana a la que una visita de una audaz muchacha metropolitana echa un borrón. Se marcha la intrusa y la vida gris, mediocre, insignificante, sigue su marcha. Así la vio el autor y la supo retratar con

maestría. A nosotros, como público, nos toca sentirla y comprobar que es una realidad bien copiada, y que, obra del teatro al fin, está bien construida y dialogada con fluidez y naturalidad.
La interpretación es magnífica. No obstante que intervienen en ella jóvenes actores, todos ellos veteranos en la escena, claro, que dentro de su propia generación, excepción hecha de Elodia Hernández, actriz profesional con veteranía añeja. Pilar Souza y Socorro Avelar dicen y actúan sus personajes con eficacia escénica. Virginia Gutiérrez se confirma como excelente primera actriz. Emma Teresa Armendáriz ratifica sus ricas cualidades de comediante, igual que Héctor Gómez. Felipe Santander muestrra evidentes adelantos, y se revela como una inteligencia y sensitiva dama joven Graciela Doring, además de exhibir su bellísima estampa en la plenitud de la primavera de su vida.
    La dirección de Salvador Novo, digna de su maestría. La acción está movida con naturalidad y todos los actores se mueven como si fueran los personajes que inventó el novel y talentoso actor. La decoración de Antonio López Mancera es el mejor gusto, colorida y cargada de ambiente provinciano.
    La sala Orientación es cómoda y digna de la Unidad Artística y Cultural del Bosque.