FICHA TÉCNICA



Título obra Hipólito

Autoría Eurípides

Dirección Salvador Novo

Elenco María Douglas, Ignacio López Tarso, Pilar Souza, Felipe Santander, Raúl Dantes, Carlos Ruiz, Virginia Gutiérrez, Georgina Barragán, Antonio Medellín

Escenografía Antonio López Mancera

Notas de escenografía Manuel Meza / realización

Iluminación Ricardo Cedillo

CoreografíaAna Mérida y Salvador Novo

Música Carlos Chávez

Espacios teatrales Teatro del Palacio de Bellas Artes

Referencia Armando de Maria y Campos, “Estreno de Hipólito en el Palacio de Bellas Artes”, en Novedades, 10 julio 1957.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Crítica teatral de Armando de Maria y Campos: Hipólito

Estreno de Hipólito en el Palacio de Bellas Artes

Armando de Maria y Campos

   Poco hay que agregar en verdad a lo dicho por don Salvador Novo, al día siguiente del estreno de Hipólito en el Palacio de las Bellas Artes, en este mismo periódico, en la página editorial.
    En frío, casi a una semana de distancia, se puede opinar con más sinceridad pero con menos emoción. En verdad el Hipólito de Eurípides-Novo, resulta una representación extraordinaria míresele por el ángulo que se le mire. Novo realizó una labor de creador y artífice al recrear para un público tan heterogéneo y tan difícil como el contemporáneo, una pieza de la más pura esencia griega y de la que, como se sabe, arranca la inclusión del amor humano o físico en el teatro griego. Novo respetó el texto y cuidó de la forma con extraordinaria propiedad y si se tomó alguna libertad en la presentación estrictamente escénica, más se debe a su propósito de facilitar su entendimiento por parte del público, que a su afán de hacerse ver como director o maestro. Los actores seleccionados para interpretar a personajes de suyo difíciles proceden, con excepción de María Douglas, que vienen de una generación anterior a la que actualmente se impone en nuestros escenarios, de la Escuela de Arte Teatral del INBA, casi, o tal vez sin el casi, fundada por Novo. María Douglas como Fedra e Ignacio López Tarso como Teseo, dicen sus partes y actúan moviéndose con espontánea precisión, en forma irreprochable. Acaso María Douglas aparezca físicamente demasiado joven como esposa de Teseo y apasionada de Hipólito, pero éste es el detalle que en verdad revela a medias la iluminación de magia a cargo de Ricardo Cedillo. En seguida los personajes más importantes fueron confiados a Pilar Souza (la nodriza) y a Felipe Santander (el difícil y

discutido Hipólito). Pilar demuestra lo excelente actriz dramática que es, desde un principio, y Santander, que tiene ocasión de lucir la hermosa arquitectura de su cuerpo, se revela como principiante de singulares facultades y en ciertos momentos llega a cubrir perfectamente la responsabilidad de sus escenas, particularmente la postrera, frente a Teseo, su padre. De excepcional importancia en el teatro griego y en particular en Hipólito, son los Corifeos. Raúl Dantes está soberbio de voz, profundidad y ademán. Carlos Ruiz no le va en zaga. Aparecen, las diosas Afrodita y Artemisa, humanizando sus propias convencionales estatuas que se exhiben en el mismo escenario a cargo de las jóvenes y bellas actrices Virginia Gutiérrez y Georgina Barragán, quienes discípulas disciplinadas de Novo, hacen honor a su maestro. El mensajero, al cuidado del joven actor Antonio Medellín fue, para gran parte del público y algún sector de la crítica, la verdadera revelación de la noche, muy por encima de Felipe Santander, era el personaje verdaderamente difícil aún para actores experimentados que le fue confiado.
    El coro de mujeres es un doble acierto de la coreógrafa Ana Mérida y del propio Novo. Movió Ana de acuerdo con Novo el difícil coro con un ritmo expresivo y plástico que en todo momento constituye el fondo armónico de la representación. En la sencillez rítmica de sus movimientos, creo que radica el mejor acierto de Ana Mérida. El coro se mueve sobre un fondo musical de Carlos Chávez, y tal sobre algunos otros temas musicales propicios que sugieren a un mismo tiempo la realidad y mito. Contribuye a darle el deseado marco la sobria y poética escenografía de Antonio López Mancera realizada por Manuel Meza.