FICHA TÉCNICA



Título obra Mi amigo el asaltante

Autoría André Haguet

Dirección Julián Soler

Elenco Elmo Michel, Alejandro Ciangherotti, Guillermo Orea, Luis Gimeno, Elina colomer, Irma Elías

Escenografía David Antón

Espacios teatrales Teatro Trianón

Referencia Armando de Maria y Campos, “Mi amigo el asaltante, de André Haguet, estreno en el teatro Trianón”, en Novedades, 14 julio 1956.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Crítica teatral de Armando de Maria y Campos: Mi amigo el asaltante

Mi amigo el asaltante, de André Haguet, estreno en el teatro Trianón

Armando de Maria y Campos

    No podría asegurar si es un acierto o es un error el sistema que ahora siguen los empresarios de los teatros metropolitanos de organizar una temporada, formando compañía, haciendo propaganda previa, etcétera, para cada obra que llevan a escena, y alejándose de la antigua costumbre de contar con compañías fijas, base indispensable para formar repertorios, y, lógicamente, público propio.
     Ahora, como se sabe, un teatro se cierra cuando alguna comedia deja de interesar al público, y permanentemente cerrado hasta que se elige obra, se contratan actores y se ensaya hasta tenerla memorizada. Mientras tanto, el público anda de la ceca a la meca, sin engreírse en ninguna parte. Para cada nueva postura escénica, se forma, generalmente, nueva empresa. Cuando la obra alcanza éxito no hay problema para empresa y actores. Pero si la obra largamente preparada y ensayada no gusta desde la primera noche de su representación, el negocio, es decir, la empresa, se desmorona como terrón de azúcar en vaso de agua. Y vuelta a empezar...
     Los empresarios del Teatro Trianón siguen este sistema, y el bello coliseo de la calle Génova no acaba de calentarse, como se dice en el argot de la farándula, no obstante el buen gusto en la elección de obras para un público no determinado aún, la magnífica postura que ya le

 

va siendo característica y la categoría de los intérpretes que para cada nueva obra selecciona.
     Ahora, para iniciar una nueva temporada, la Empresa ha elegido una comedia en dos actos, de André Haguet, titulada Mi amigo el asaltante, de la que me dicen ha sido llevada a la pantalla francesa y exhibida con regular éxito en algún cine metropolitano. De momento cree uno que se trata de la deliciosa película Mi amigo el ladrón, pero no, es totalmente distinta. El argumento es pueril, convencional, e interesante, como aquella graciosa humarada de Jardiel Ponceña Los ladrones son gente honrada, o un viejo cuento de Averchenko, que hecho pieza en un acto titulada Ladrones decentes, ha recorrido los escenarios de medio mundo. La comedia de Haguet, es no obstante lo manido del tema original, muy divertida, y llega a convencer -en broma, por supuesto- de que la profesión de asaltante precisa de una magnífica organización para tener éxito.
     Con esta pieza fácil, graciosa, alegre -en realidad un juguete cómico- no es difícil hacer teatro sin pretensiones al público. El mérito está en la seriedad -graciosa- conque sea dirigida. Y con esto acertó Julián Soler, cuyo fino y travieso ingenio le permite jugar con las situaciones, a ratos bufas, del argumento, y mover con naturalidad a los actores, que están que están

muy en personaje por lo menos cinco de los seis que intervienen en la acción. Elmo Michel hace un asaltante, muy listo y muy honrado en su trabajo, con agilidad y comicidad moderada y bien distribuida. Alejandro Ciangherotti, que es siempre y no está mal que lo sea Alejandro Ciangherotti, está en Alejandro Ciangherotti. No creo que pueda ser otro en muchos años que le quedan como actor, pero como a nadie engaña, no hay fraude en ello. Guillermo Orea también acierta, como Michel, con el tono de cómico de farsa que se requiere para su personaje de característico, y finalmente, por lo que se refiere al elemento masculino, Luis Gimeno compone con sobriedad su episódico personaje de un guardia cumplido y atontado.
     Intervienen dos actrices. Elina Colomer, argentina, que aún no logra convencer al público de México, está en este personaje -una amante de profesión- más argentina que nunca y afectada, poco natural, sin la frívola comicidad que debe derramar en todo momento su tipo convencional. Muy mona, muy actricita ya, la linda damita Irma Elías.
     La escenografía -en realidad la "construcción" de un garconnier de lujo- como la obra de un arquitecto de buen gusto que sabe de teatro, muy adecuada para la divertida e intrascendente comedia de André Haguet.