FICHA TÉCNICA



Título obra 13 a la mesa

Autoría Marc Gilbert Sauvajon

Dirección Salvador Novo

Elenco Marilú Elizaga, Ofelia Guilmain, Miguel Suárez, Manuel Nogales, Virginia Gutiérrez, Eduardo Flórez, Germán Robles

Escenografía Esteban Marco

Espacios teatrales Teatro de La Capilla

Productores Antonio López Mancera

Referencia Armando de Maria y Campos, “Triunfal debut de doña Marilú Elizaga con 13 a la mesa, de Sauvajon, en el teatro La Capilla”, en Novedades, 30 julio 1954.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Crítica teatral de Armando de Maria y Campos: 13 a la mesa

Triunfal debut de doña Marilú Elizaga con 13 a la mesa, Sauvajon, en el teatro La Capilla

Armando de Maria y Campos

    Salvador Novo entiende su actividad de empresario de teatro, de autor y de director también, de la mejor manera: darle gusto al público, preocupación innata de todos lo que intervienen en alguna forma en el espectáculo teatral. El teatro, sin público, carece de sentido, y si cuando tiene público éste es de invitación, además de carecer de sentido, carece de lógica. Novo elige obras para un público de buen gusto, de sensibilidad y de cultura, y en esto radica su acierto para el éxito previsto y espontáneo.
     Dio con una obra excelente para el espectador que va al teatro a divertirse, Trece a la mesa de Marc Gilbert Sauvajon, autor de éxito, y de moda, en los teatros de Europa. Su firma se cotiza entre las que dan mayores rendimientos a los empresarios. En México han obtenido éxito de público las siguientes obras de Sauvajon, escritas solo o en colaboración: Ninotchcka, en colaboración con Melchior Lengyel; Los hijos de Eduardo, con algún colaborador inglés cuyo nombre escapa a mi memoria; Jorge y Margarita, representada en el Ideal como Fausto y Margarita, y ahora en El Caracol como La familia Smith, escrita en colaboración con Gerard Savory.
     13 a la mesa es una comedia, en tono de farsa, entretenida, intranscendente, divertida y, para decirlo de una vez, deliciosa. Con nada, Sauvajon levantó una docena de situaciones que originadas en una superstición -trece a la mesa- distribuyó a lo largo de tres actos. Nada más, pero es bastante para que si la comedia halla buenos intérpretes se escuche sin pestañear y sin poder cerrar los labios, siempre dispuestos a la risa, o a la sonrisa, y aun a la carcajada.
    ¡Qué francés es el estilo de Sauvajon, su plan para desarrollar una situación inverosímil y su "sprit" para justificarla y resolverla! Desciende en línea directa del marqués Robert de Flers y de Gastón Armand de Caillavet, que a su vez

 

recogieron la herencia de Halévy y Meilhac; de Francis de Croisset y, sobre todo, de Tristán Bernard, de quien parece poseer el mismo alarde de inventiva, de ingenio, de fecundidad, porque, como aquél, persigue el objeto sencillo de mover a risa por enredo cómico, la situación imprevista o la frase jocosa, y por el personaje pintoresco, pero no absurdo. La Magdalena Villardier de 13 a la mesa tiene, según lo tradicional, su resorte básico como personaje vivaz, ágil, travieso, que se coloca por gusto o capricho, mejor dicho por superstición, en situaciones que parecen no encontrar salida y que tiene siempre  una réplica ingeniosa para su interlocutor. Maestro de la gracia y de la travesura escénica llamaría yo a Sauvajon, antes o después de 13 a la mesa, siempre dominando su reino de la hilaridad.
     Como Georges Feydeau, ocurrente siempre en el tema y en el diálogo, como León Gandillot, como Paul Gyault, como André Rivoir, o las parejas Armont y Gerbidor, Henequin y Veber, ambos binomios populares que hicieron reír a Europa en todos los idiomas -porque fueron traducidos al español, al inglés, al alemán y aun al checo y polaco-; como Félix Gandera, Ives Mirande o Valbrégue, Quinson, Mouezy-Eon, Vilhaud, De Gorsse, Modis, Gérault, Berr, Mars, Nansey y tantos y tantos autores franceses de ingenio sano, de imaginación traviesa y de sereno oficio que compusieron farsas tan divertidas como las que solo o en colaboración a escrito Marc Gilbert Sauvajon. Esta, 13 a la mesa, puede codearse con cualquiera de los mejores autores citados. ¿Quién que haya visto o recuerde siquiera alguna de estos autores puede pensar en el astracán español del andaluz Muñoz Seca...? Perdónalos, Señor, porque son de los que no saben lo que escriben...

    Novo nos ha hecho, además, el regalo magnífico de presentar profesionalmente a doña Marilú Elizaga, dama que representado en funciones benéficas y que es, además, excelente actriz. Yo si la he visto -mis crónicas en este diario hacen fe- en Shangai-San Francisco, en Vive como quieras, y en Tovarich; primera actriz en los grupos Cuit Poulet y Los Cómicos de la Legua. Sin embargo, me sorprendió esta vez por su absoluto dominio del personaje por fuera y por dentro, actuándolo, vistiéndolo, diciéndolo y creándolo, en su resumen, ¡viviéndolo! Y esto sólo es capaz de lograrlo quien ha nacido actriz, no importa en qué cuna ni el tiempo que haya tardado en revelarse. Cualquiera que sea el futuro de Marilú Elízaga como actriz, ya demostró que lo es y de las más finas, responsable y talentosa; encantadora. Vistió a Magdalena Villardier, y la alhajó -por fuera y por dentro- como una actriz que es dama, o como una dama que es actriz, en esencia eso y no otra cosa -y ojalá por mucho tiempo y muchas obras- es doña Marilú Elízaga.
     La interpretación de 13 a la mesa, muy cuidada y rítmica es decir armónica, bajo la dirección de Novo que supo seleccionar a los actores de acuerdo con los tipos que representan. Dentro perfectamente de su personaje, la tempestuosa Consuelo Kakusco, Ofelia Guilmain; Miguel Suárez habita con desenvoltura al tímido Villardier, y el veterano Nogales hace alarde de oficio interpretando al Dr. Peloursat. Contribuyen a darle cuerpo y tono a la interpretación general, Virginia Gutiérrez como Verónica Signoret; Eduardo Flórez en el camarista, y Germán Robles en el episódico marido de Verónica.
     La producción de Antonio López Mancera, exacta y del mejor gusto. Tiene sello de La Capilla.